Llegué a estar dispuesta a pedir ayuda

No sabía qué era lo que Al‑Anon podría hacer por mí. Ya no podía reconocer lo que necesitaba, pues los efectos del alcoholismo de un ser querido causaron estragos en nuestra familia. De lo que sí me di cuenta, por fin, fue de mi desesperación total.

La ansiedad me sofocaba y el temor me mantenía paralizada mientras mi forma de pensar obsesivamente me empujaba al borde de la locura. Vacilé entre mantener un estricto control sobre mis emociones erráticas y la rabia hirviente, nada más para sumirme en ataques de llanto. De alguna manera, no parecía que mis pies pudieran volver a pararse en tierra firme puesto que me quedé sin respuestas y sin poder obtener ninguna solución.

Para alguien como yo, acostumbrada a estar al mando, resolver problemas, guiar confiadamente o manipular a mi manera a lo largo de la vida, buscar ayuda externa de cualquier forma era definitivamente un último recurso. No obstante, el alcoholismo me había vuelto sumisa. Finalmente llegué a estar dispuesta a admitir que mi vida era ingobernable. Ya no podía engañarme a mí misma pensando que podía salvar a cualquier persona, y mucho menos salvarme a mí misma. En retrospectiva, veo esto como un momento decisivo en que me aventuré a entrar al territorio del Primer Paso.

En medio de esta entrega total, un lema que había oído años atrás se me vino rápidamente a la memoria: «Suelta las riendas y entrégaselas a Dios», el cual repetí durante varios días en una continua «charla mental», bloqueando todo lo demás. De alguna manera, estas pocas palabras aliviaron mi temor por algunos momentos a la vez. En estos preciados segundos de sano juicio, sentí un rayo de esperanza, lo que me animó a acudir en serio al Dios de mi infancia. Con gran indecisión, dejé a un lado la obstinación, el orgullo y el cinismo, y pedí ayuda. Podía sentir la sinceridad y la intensidad de mi súplica resonando en cada fibra de mi cuerpo. No hubo relámpagos, ni aguacero, ni ninguna voz celestial; simplemente una quietud total y un sentido de bienestar.

Sabía sin lugar a dudas que me rodeaba la presencia de algo amoroso y que encontraría las respuestas que estaba buscando. En este momento de despertar espiritual, llegué a creer. ¿En qué? Bueno, todavía sigo explorando ese misterio; pero, a un nivel más profundo, se ha producido un cambio en la dirección.

Ese singular momento de claridad me llevó al Segundo Paso. Se había abierto una puerta en respuesta a mi oración. Volví a Al‑Anon y me agarré de esa cuerda salvavidas con mucho entusiasmo. Años antes había descartado el programa porque, aunque era «bien intencionado», no era práctico para alguien que se enorgullecía de manejar los asuntos de carácter privado bajo sus propios términos: «a mi manera», en otras palabras.

Hoy en día, no me avergüenzo de admitir la derrota frente a esta poderosa enfermedad. Por la gracia de Dios, estoy explorando las complejidades del Tercer Paso de manera diaria. Confiar mi vida y mi voluntad requiere una vigilancia constante de mi parte, ya que mi obstinación muchas veces trata de imponerse de nuevo cuando bajo la guardia.

Cuando la vida parece fluir con facilidad, tiendo a actuar de nuevo de manera presumida, simplemente existiendo en lugar de vivir a propósito. He disfrutado de la serenidad en alguna medida y he comenzado a apreciar de verdad la belleza que me rodea, tanto que ahora me niego a perder el contacto con este regalo al darlo por sentado.

A medida que practico el Cuarto Paso, se producen más cambios en mi actitud. Veo con ojos despejados los aspectos que necesitan mejorar. Estoy dispuesta a trabajar en la creación de una mejor versión de la persona que aspiro ser. Como puedo aprender a amarme a mí misma incondicionalmente, ahora puedo aceptar más fácilmente a los demás por lo que son.

He descubierto una conexión amorosa con el Dios de mi entendimiento. Definitivamente soy una obra en proceso, bien encaminada en el sendero hacia el alivio de esta preciada alma, lo cual creo que es un regalo por el que vale la pena luchar.

Adèle T., Ontario
The Forum, noviembre de 2014
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