De la ira a la acción: una respuesta positiva al alcoholismo

Dr. William D. Doverspike
Centro de Asesoramiento de Atlanta, Atlanta, Georgia

Cuando acudió a sesiones de terapia para la depresión por primera vez, Amy mencionó de casualidad que su esposo tenía problemas de “comunicación”. De relato en relato, describió la forma en que su esposo terminó desmayado en el sillón de la sala. Amy terminó con insomnio en las noches y amargada por su ira. “Es que no puedo soportar cuando oigo los trozos de hielo sonando en el vaso”, dijo con disgusto, “porque sé lo que eso significa”.

Antes de buscar ayuda profesional, Amy había pasado varias noches de la semana encerrada en su dormitorio. Aun así, estuvo de acuerdo en que en la vida había mejores cosas que hacer en lugar de estar sentada en la cama durante la noche y de estar poniéndole atención al sonido de los trozos de hielo. Le recomendé que tratara algo nuevo: los Grupos de Familia Al-Anon.

En el término de unas semanas observé una mejoría en el modo de Amy y un cambio de actitud a medida que empezó a asistir a las reuniones y a leer las publicaciones de Al-Anon. Como psicoterapeuta, sabía que el sendero hacia la recuperación empieza con centrar la atención en cambiar lo que se puede cambiar en lugar de centrarla en lo que no se puede cambiar. La recuperación incluye aceptar lo que no se puede cambiar, cambiar lo que se puede cambiar y entender la diferencia entre las dos.

Al igual que muchos miembros de Al-Anon, Amy empezó a percibir una mejoría en sus cinco sentidos. Percibió un sentido de universalidad en su primera reunión, donde se dio cuenta de que no estaba sola en su batalla. Notó un sentido de esperanza cuando comenzó a asistir a las reuniones en forma regular. Descubrió un sentido de enlace a medida que empezó a llamar por teléfono a otros miembros y a compartir su vida con ellos. Desarrolló un sentido de responsabilidad en su vida al tener una Madrina que la retó a que realizara “un examen de conciencia”, y a que se centrara en mejorar su propia vida en lugar de criticar la vida de cualquier otra persona. Creó un sentido de equilibrio en su vida al aumentar el conocimiento de sí misma, la aceptación y las acciones en cada día de su vida: un día a la vez. Poco a poco empezó a darse cuenta de una transformación en su propio ser a medida que aprendía a aplicar a su vida los Doce Pasos de recuperación.

“Amy” no es una persona real; más bien, su historia es una mezcla de los muchos relatos de experiencia, fortaleza y esperanza que he escuchado de los clientes que han ingresado a las salas de Al-Anon.

A mucha gente se le hace difícil asistir a la primera reunión. Es como superar una parálisis. Cuando una persona empieza a asistir a reuniones, sus pensamientos por lo general están aún destruidos por la conducta del alcohólico. Poco a poco, con el apoyo de otros miembros que se centran en brindarle un mejor cuidado a sus propias vidas, el recién llegado empieza a pensar en sus propias necesidades.

El encargarse de las necesidades propias no significa que uno deja de amar a la persona alcohólica. En vez de eso, quiere decir que uno ya no se deja herir ni manipular por las acciones de alguien más. A medida que el miembro de Al-Anon aprende actitudes diferentes y se vuelve más fuerte y saludable, dejando de centrar la atención en el cuidado del alcohólico para encargarse de un mejor cuidado de sí mismo, a menudo el alcohólico se siente dispuesto a buscar ayuda.

Y lo que es más importante, los miembros de Al-Anon por fin aprenden que pueden encontrar paz y felicidad ya sea que el alcohólico continúe bebiendo o no. El Dr. Doverspike es un psicólogo clínico acreditado en Psicología Clínica por el Consejo Americano de Psicología Profesional (ABPP) por sus siglas en inglés y en Neuropsicología por el Consejo Americano de Psiquiatría y Neurología (ABPN) por sus siglas en inglés.