Para cónyuges y parejas
Para cónyuges y parejas

La pareja con quien vivimos puede afectar nuestro bienestar emocional, ya sea positiva o negativamente. La bebida excesiva puede hacerle la vida muy difícil a la pareja que no bebe. Miembros de Al‑Anon comparten sus experiencias, fortaleza y esperanza al lidiar con una relación íntima afectada por el alcoholismo.

Me crié en California en un rancho de ganado y cítricos. Tenía todo lo que un niño podía desear. Fui a una escuela preparatoria de prestigio y luego a una universidad famosa donde me inscribí en el Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de la Reserva. Fui comisionado como oficial de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Me convertí en piloto de combate, cumplí con dos campañas en Vietnam, pasé seis años en el Pentágono, y me retiré en Canadá después de servir durante cinco años como Agregado de Defensa en la Embajada de los Estados Unidos en Ottawa.

Yo sufría en una relación verbalmente abusiva ―que no era la primera― cuando traté de unirme a Al-Anon. Había oído que me podía ayudar con mis problemas. Fui a una reunión y al salir le pregunté a una mujer que si para unirme al grupo tenía que conocer a alguien que bebiera. Me dijo que sí. Desilusionada, llamé por teléfono a la oficina central de mi Zona e hice la misma pregunta. Recibí la misma respuesta.

Vine a los Grupos de Familia Al-Anon porque mi ex novio, un alcohólico en recuperación, me lo sugirió.

Nuestra relación era incierta, y yo le echaba a él la culpa. Quería que cambiara para que me hiciera feliz, pero fracasé al tratar de hacer que cambiara, a pesar de lo mucho que lo intenté. Su recuperación y su programa eran una prioridad en su vida, y yo no lo entendía. Nuestra relación carecía de algunos de los elementos fundamentales que yo desesperadamente necesitaba.