Para hermanos
Para hermanos

Puede ser doloroso ver a un hermano o una hermana sufrir de alcoholismo. Como enfermedad de la familia, el alcoholismo afecta a cada miembro de la familia de manera diferente.

 

Cuando la corte le ordenó a mi hermano que ingresara a un centro de tratamiento, su familia participaba activamente en el programa familiar de ese centro. Pude ver grandes cambios en mi cuñada. Esos cambios despertaron mi interés y empecé a asistir a las sesiones de su grupo. En una reunión de admisiones, la consejera me dijo que para participar en la sesión familiar yo tenía que asistir a Al-Anon una vez a la semana.

A mi hermano mayor le diagnosticaron cirrosis y hepatitis C. Aunque yo tenía mis propios problemas de salud, me sentí obligada a mantenerme en contacto con él aunque se había aislado de todo el mundo.

Hace muchos años, mi hermana me pidió que la llevara a una reunión de A.A. ¡Vaya! Yo nunca podría hacer eso. ¿Qué tal si alguien me viera? No, yo no, nunca. Tenía un buen trabajo en una gran compañía que figuraba dentro de las 500 más importantes en la lista de la revista Fortune.