Terapeuta cuenta cómo ayudó Al-Anon a una joven adulta cuyo padre bebía

Emily Leadholm, Trabajadora Social Acreditada
Cambridge, Massachusetts

Allyson vino a verme para el tratamiento de la ansiedad y la depresión. Ella se había graduado recientemente de la universidad, tenía un buen trabajo como administradora de oficina y participaba activamente en un grupo de ciudadanos que trabajaba por la justicia social. Ella era soltera, tenía estrechos vínculos con su familia y tenía muchos amigos y compañeros de trabajo que la amaban y la respetaban.

A pesar de sus muchos éxitos, a menudo se sentía como un fracaso. Me comentó que sentía un vacío. Al preguntarle acerca de su familia, me di cuenta de que su padre era alcohólico en recuperación. Él bebió hasta que ella cumplió ocho años de edad. Ella recordaba cuando tenía que esperar llena de preocupación a que él regresara a casa del trabajo, preparándose mentalmente para la furia y las críticas que él le hacía. Tal vez lo más doloroso eran sus recuerdos de cuando estaba en su habitación en la noche, a solas con su temor y su tristeza.

Las acciones recíprocas de Allyson con su padre le provocaron un sentimiento de vergüenza y de no ser lo suficientemente buena. Esa fue la primera lesión. La segunda fue que en una familia alcohólica no tenía donde ir con esos sentimientos, ni ninguna fuente de consuelo ni calma, ni ninguna persona con quien procesar su tristeza y confusión. Ella se quedó a solas con los sentimientos intolerables.

Le recomendé Al‑Anon a Allyson, sabiendo que iba a escuchar a la gente hablar de un viaje que comprendía la conciencia de los sentimientos, la aceptación y la compasión por el dolor y la vergüenza que uno siente, y nuevas formas de manejar esos sentimientos.

Allyson sigue asistiendo a las reuniones de Al‑Anon todas las semanas, y eso le ha ayudado a comprender las múltiples formas en que la bebida de su padre le afectó a ella y a toda la familia. Eso también le ha ayudado a desarrollar y mantener una mejor relación con su padre en el presente.

Cuando se acuerda de los malos momentos de la bebida de su padre, todavía habla de ellos con tristeza, muchas veces con lágrimas, pero con menos vergüenza. Ella ve la increíble esperanza y la brillantez en la vida de los miembros de Al‑Anon. Y ve cada vez más esperanza y brillantez en su propia vida.